lunes, 30 de agosto de 2010

Conocimiento de causa

Acabo de, en mi creer, conocer el por qué del mote, sobrenombre (léase también apodo), que se me impuso en la creencia popular, enfermo mental.

Releyendo viejos comentarios y conversaciones, cada cuál más dispar que la anterior, lo que comenzó a atenuar que el nombramiento impuesto sobre mí sea cada vez más correcto, vi uno que especialmente me llamó la atención.

Era una conocida que me felicitaba para mi cumpleaños, mi 18 cumpleaños concretamente, diciéndome, como típica broma de la edad, que ya podría ir a la prisión, cosa que le respondí, aparte de con un agradecimiento, con lo siguiente:

- Tienes razón, ya no podré matar más nubes.

Otro recuerdo que me viene a la cabeza es que estaba sentado en un parque con amigos y para hacer la broma de que era hippie (léase jipi) un amigo comenzó a ponerme césped, del que es alargado y muy fino, sobre mi cabeza, diciéndome que así conseguiría llegar más a la madre natura, lo que para mí no fue más que una sandez, sabiendo que con eso conseguiría realmente ampliar mi red Wi-Fi y 3G, aparte de conseguir bluetooth, aunque esto no es lo importante.

Después de estar un rato con esa indumentaria como sombrero, una conocida pasó por mi costado saludándome con la normalidad de cualquier día, o sea, que no le sorprendió el echo de que tuviese plantas en mi cabeza diciendo que conseguiría más cobertura en cualquier tipo de red.

También cabe destacar que en ese rato estaba con dos piedras pelando piñones que había sacado de una piña que recién se había caído del árbol.

Ahora me surge la duda de que si realmente lo que hago es porque estoy enfermo o por el echo de que cada vez más perros aprenden a hablar.

sábado, 28 de agosto de 2010

Sentimental

Después de cenar y aguantar un pan durante 3 días, por hechos relativos a que no había comida que se pudiera acompañar con pan, le cuestioné a mi abuela si tiraba el pan, a lo que ella me dijo:

Abuela - Dale un beso.
Yo - Qué?
A - Al pan, dale un beso.
Y - Por?
A- Porque no todos en el mundo tienen oportunidad de llevarse algo a la boca y ahora lo estamos tirando a la basura.
Y - Sí... es una pena realmente, por eso te digo que no compres tanto pan.
A - Dámelo. (Se lo entrego, abre la bolsa y lo besa) Ya está, lo puedes tirar.

Creo que estos momentos son los que demuestran quién tiene la experiencia en la vida.

viernes, 27 de agosto de 2010

Y volvió a ocurrir

Para comenzar decir que no sé si fue hoy o ayer, ya que no recuerdo qué hora era, pero si fue ayer casi era hoy, y si fue hoy, hacía poco que lo era. Pero, vamos a lo que toca, que el tiempo es irrelevante en éste caso.

Estaba cambiando el aire por humo en mis pulmones, cuando sin más dilación mi estómago, cansado de que no le haga caso y con afán de llamar la atención, decidió que no había nada mejor que hacer en ese momento que digerir comida. Yo, sin ánimos de discusiones, le hice caso, así que me levanté para volver con vianda en la mano. Al ponerme de pié mi cabeza me intentó jugar una mala pasada diciéndome que el suelo estaba en otra parte de la que yo pisaría, menos mal que fui más inteligente que uno mismo y supe distinguir lo real de 'lo real'. Yendo con un paso lento, como el mar sin viento, y a punto de entrar en la cocina, me freno y miro al frente, donde se encuentra la ventana del comedor, al ser de noche, no había luces y sólo se intuía el reflejo del edificio de enfrente.

Y ahora empezó lo realmente interesante, me poseyó el ritmo 'racatanga', en su forma de espasmos corporales enteros, haciéndome creer que luego de eso no respiraría nunca más. Por suerte, sólo duraron 10 segundos los espasmos, pero no todo acabó ahí. Cuando dejo de moverme me hago la pregunta '¿qué pasó?', a la cual no encuentro respuesta, intento fijarme en algo para entenderlo, pero había muy poca luz ni para intuir nada, así que me quedo quieto, escuchando la música que provenía de mi habitación, yo no sabía ni que eso era música, ni que provenía de mi habitáculo. Durante los próximos dos minutos me quedé intentando atar todos los cabos sueltos, desde que nací hasta ese momento. Fue una de las sensaciones más agradables que me llegó a pasar en los últimos años, era conocer todo de nuevo, sin saber quién era y mucho menos qué hacía allí.

lunes, 23 de agosto de 2010

Nuevamente.

Escribo esto a escasos días de volver al terreno de la oscuridad, vallado por ventanas que no abriré más para que entre aire. A sabiendas de que sólo pasaré un año, cosa que me apacigua.

También cabría decir que este último tiempo fue más tranquilo del que me esperaba, descubriendo nuevas formas artísticas, especialmente audiovisuales, las cuales provocaron en mí la histeria del conocimiento con afán de creación, cosa que no se cumplió, aunque se provocó.

Lo que me gustaría saber, es que si alguna vez alguien lee el blog, qué opina de él. Que lo comente, no tengo nada que responder, salvo que una pregunta se haga, sólo quiero saber la opinión del lector que no me conoce, mis conocidos no me sirven, como lo acabo de decir, ya los conozco.

Y también, si alguien me quiere regalar un piano, estaría muy contento.