sábado, 23 de octubre de 2010

Lo que la vida es

La vida es un conjunto de reflejos, qué más sino un reflejo para poder ver y que te vean. Cuando un reflejo ve al nuevo nacido, se traspasa, hasta que el próximo reflejo vuelva al momento en el que se vio a sí mismo, lo que conllevaría a una constante infinita de reflejos, lo que lleva a la pregunta lógica de ¿Dónde estuvo el primer reflejo? Pues él, el primero, fue la primera vez que se le dio 'play' a lo que no conocemos, al 'universo'. Partiendo de ahí, la vida continua con una fase de reflejos que durarían la vida de cada persona, siendo todos un igual que se mantiene reiniciándose.

Cercano a esto, es lo que creo hasta el momento sobre lo que en realidad pasa. Siendo así lo más lógico y verídico que jamás oí o inventé.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Poesía

Mientras escribía el otro artículo, se me ocurrieron varios poemas cortos:

La noche y el transcurso
Empezó la noche,
el día se acabó,
se enciende el coche
como un ciclón.

El paso del tiempo no discrepa
entre fantasmas y oleoductos,
todos sufren las calamidades
ya sean pedos o eructos.

Relación astral
Si escribo estas palabras,
que deseo que sean las últimas
de mi larga existencia en alta mar,
es por que algo salió mal.
No sabría decir si fue la botella
que yace medio vacía en el rincón oscuro
que la vela no ilumina
o fue la razón que venció a la edad,
pero sabría confirmar,
y sin miedo a redimirme,
que ojalá hubiese sido sólo una boca
para poder relamer la botella que la nueva vida ve
pero que ocultas tras una membrana indecisa
incapaz de sentir,
hasta que la desgarre.
Como lo harán en los próximos meses,
perro de mi granja.

Jabón atónito
Recibí una carta que no concretaba de quién era,
espero que sea tuya,
para poder derribar tu escritura con una visión colosal
sobre tu vida,
jabón atónito que hoy me levantó,
que recordó el sabor de vivir en una ducha
poseído por el ser que nunca seré,
yo.

Creación céntrica

Las ocurrencias y capacidades que se entrelazan por mi cabeza al imaginar a personajes que, por lo menos en mi experiencia vital, no existen, es abrumadora. Empezando por una idea que no es más real que cualquiera otra, pero que va cobrando fuerza y más verosimilitud al ponerle más ideas encima, como si se fuese construyendo algo que ya sé el resultado final, pero que se me desvela cuando está finalizado.

Y esos personajes se generan no sé si a partir de mis conocimientos imaginarios o experimentados, si se crean mediante personas y personalidades que conozco o simplemente que me gustaría conocer.

Al fin y al cabo, nunca los conoceré y me quedaré con las ganas de haberlo echo. Mierda de imaginación.