Llegué a tocar el edificio de enfrente a donde vivo, sin moverme de mi balcón. Cada 5 segundos me daba cuenta de que alguien me hablaba, fuese o no verdad. Pensé que me llamaban de otra habitación, donde había alguien encerrado que no podía abrir la puerta, cuando todas las puertas estaban abiertas y ninguna tiene cerrojo.
Por eso mismo, lamento muchísimo que todo se acabase. Y ahora me cuestiono, ¿Es mejor ver lo bueno para perderlo o más vale nunca haberlo visto, así uno no sabe lo que pierde y no lo añora?
Cuestión Aristotélica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario