miércoles, 7 de abril de 2010

Emoción palpable

14 litros de emoción que se transmitieron a mí en 3 días. Los cuales recuerdo, exagerando, unas 10 horas. Bombonas enteras pude haber ingerido, que mi estado me lo permitía, sin expulsar una mínima cantidad de humo relativa a una hormiga respirando. Increíble.

Llegué a tocar el edificio de enfrente a donde vivo, sin moverme de mi balcón. Cada 5 segundos me daba cuenta de que alguien me hablaba, fuese o no verdad. Pensé que me llamaban de otra habitación, donde había alguien encerrado que no podía abrir la puerta, cuando todas las puertas estaban abiertas y ninguna tiene cerrojo.

Por eso mismo, lamento muchísimo que todo se acabase. Y ahora me cuestiono, ¿Es mejor ver lo bueno para perderlo o más vale nunca haberlo visto, así uno no sabe lo que pierde y no lo añora?
Cuestión Aristotélica.

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