sábado, 20 de febrero de 2010

Situación con un enorme inconforme

Incansablemente lo seguiré diciendo, por más que estas palabras pasen al olvido en lo más rápido que alguien se imagina, un segundo? Ojalá llegue a tanto...

Saciedad calmante, tranquilizante, eso es lo que se necesita. Esa tranquilidad que nos transmite el espacio al estar durante 5 minutos en silencio, parando a toda la sociedad en un simple suspiro que se acaba a los 5 minutos. Durante esos insignificantes 5 minutos uno es alguien, uno es él, el que llega a lo que se propone, y lo trato de 'él' y no 'ella' debido a la generalización aceptada en masculino, más nunca integraré a todos en el mismo bloque. Esos 5 minutos, cinco... quién diría que valiesen tanto? Quién? Nadie, es que nadie sabe el por qué, pero esos 5 minutos que uno puede escucharse a sí mismo, esos cinco minutos, valen oro. Es increíble lo que uno puede aprender de uno mismo estando cinco, insignificantes, minutos en silencio con el mundo,

De esos 5 minutos, no vale ninguna excitación externa, uno se siente como debería sentirse siempre, es uno debería de ser cada uno siempre. No deberíamos ser como nos tienen enseñado, con las prohibiciones impuestas o las leyes insignificantes que cada vez cobran menos fuerza, uno debería ser el mismo siempre, agradando o no, eso es lo de menos.

Cuando uno se siente uno, cuando uno ES uno, es el verdadero 'yo' que nadie llegará a conocer salvo, como he repetido tantas veces, siendo uno mismo, haciendo lo que a uno mismo le gusta, sin importar el resultado.

Cansinos irracionales, un segundo, mejor dicho cinco minutos, escuchaos, sentíos uno mismo, sed uno mismo y averiguareis lo que habéis perdido todo este tiempo.

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