Así que decidí prepararme la leche, abrir mis oreos y encender la televisión, estaba puesto antena 3, con el programa de Zoey, me lamenté de pertenecer a la misma raza que ella, blasfemé sobre toda su familia conocida y por conocer, lo que llevó a que me encierre en mi habitación a escuchar a Secret Chiefs 3. Ahí mi mañana volvió a recobrar algo de sentido, por lo que decidí jugar al Fallout 3, así por fin me volvía a sentir como yo mismo.
Por cierto, si alguien puede ver un capítulo entero de la serie Zoey, debería ser castigado con que le pongan ratas envueltas en ácido por el orificio anal y le llene el corazón de Coca-Cola, para que sepa lo que esa serie está haciendo a cada ser humano de este mundo.
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